Después de que don Carlos explica a don Álvaro lo que ha sucedido, comprueban que no tienen heridas y el primero agradece la ayuda prestada por el indiano, pasan a presentarse, pero ninguno de los dos da su verdadero nombre. Don Carlos se presenta como Félix de Avendaña (que hace referencia al protagonista de La ilustre fregona, una de las Novelas ejemplares de Cervantes) y don Álvaro se presenta como don Fadrique de Herreros.
El nombre de este procedimiento dramático de ocultar la verdadera identidad recibe varios nombre: dolus, dolo o engaño. Hay varios tipos de dolos pero en este caso se da el del desdoblamiento de la propia personalidad.
En la escena séptima de la misma jornada, don Álvaro es herido y llevado al cirujano. Don Carlos le acompaña en todo momento y en la conversación don Carlos menciona el título de Calatrava, nombre del marqués, padre de doña Leonor, al que don Álvaro mata accidentalmente en la jornada primera. Al escuchar este nombre, don Álvaro reacciona con horror.
Don
Álvaro (Muy agitado.)
¿Qué escucho, qué? ¡Santo cielo!
¡Ah, no, no! De Calatrava,
jamás, jamás... ¡Dios eterno!
Antes de la intervención don Álvaro le pide que, si muere, queme unos documentos que guarda en su maleta. Don Carlos le da su palabra y coge la llave del baúl que guardaba don Álvaro.
En la escena octava, que consiste en el soliloquio de don Carlos, comienza a sospechar y a preguntarse el porqué de la reacción de don Álvaro a escuchar el nombre "Calatrava", aunque al principio lo había achacado a los delirios del herido. Piensa que su reacción se debe a que conoce la deshonra que ha sufrido ese nombre, entonces cae en la cuenta de que puede ser él quien deshonró a su familia.
¡Cielos!... ¡Qué rayo de luz
sobre mí habéis derramado
en este momento!... Sí.
¿Podrá ser este el traidor,
de mi sangre deshonor,
el que a buscar vine aquí?
Decide entonces faltar a su palabra porque le puede la necesidad de cumplir un juramento anterior, el de honrar el nombre de su familia y vengar la afrenta hecha. Busca los documentos de don Álvaro.
Encuentra entre las cosas del baúl un documento que puede abrir sin que faltar a su palabra, cosa que le preocupa profundamente, entonces descubre la verdad sobre don Álvaro y jura vengarse de él.
En la jornada cuarta se encuentran don Álvaro y don Carlos y el primero se interesa por su salud, claramente con intención de retarle a duelo para darle muerte y ambos conversan hasta que don Carlos le hace un comentario sobre "don Álvaro el indiano". Entonces don Álvaro se da cuenta de lo que ha hecho don Carlos y este se identifica finalmente como don Carlos de Vargas, hermano de doña Leonor e hijo del marqués al que don Álvaro mató.
Así quedan, por fin, ambas identidades reveladas.
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Enlaces de interés: Engañar con la verdad. Víctor de Lama UCM
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