lunes, 12 de mayo de 2014

La versificación en "Don Álvaro o la fuerza del sino"

Sobre el autor*


Ángel de Saavedra y Ramírez de Baquedano nació en Córdoba el 10 de marzo de 1791. Mientras estudiaba en Madrid su vocación literaria se despertó. Tuvo una intensa vida militar y también ejerció como político, representante de Córdoba en las Cortes de 1822 como liberal exaltado. Finalmente fue desterrado cuando se reinstauró la monarquía absolutista de Fernando VII. En 1833, a la muerte de este monarca, se emitió una amnistía que le permitió volver a España diez años después de se exiliado. Vuelve a la política y se dedica también a la diplomacia. Se convierte en presidente de la Real Academia de la Lengua en 1862. Falleció en Madrid tres años después.

Sobre Don Álvaro o la fuerza del sino


Don Álvaro es un hombre venido de las Indias cuyo origen no está muy claro para nadie pero esto no es impedimento para que sea admirado por la gran mayoría del pueblo sevillano. Se enamora de Doña Leonor, hija del marqués de Calatrava, que se opone totalmente al matrimonio entre la pareja. Ante esta situación, los enamorados planean una fuga que no sale como lo tenían previsto ya que el marqués fallece accidentalmente al dejar caer Don Álvaro la pistola que llevaba, ya que no quería pelear.

Doña Leonor es retirada en penitencia a la sierra cordobesa y Don Álvaro, creyéndola muerta, huye a Italia. Allí, donde se ha creado un buenísima reputación, es descubierto por Carlos de Vargas, primogénito del marqués de Calatrava. Se enfrentan en duelo y Don Carlos muere, Don Álvaro es detenido por ello pero consigue liberarse durante el inesperado ataque del ejército enemigo. Vuelve a España y se hace religioso. Después de cuatro años, el otro hijo del marqués de Calatrava, Alfonso de Vargas, lo encuentra. Se baten en duelo y Alfonso cae herido de muerte. Don Álvaro pide ayuda en una ermita cercana y de allí sale Doña Leonor.

Finalmente, Alfonso piensa que los dos estaban de acuerdo y con sus últimas fuerzas apuñala a su hermana cuando esta se acerca a socorrerle. Ante esta situación, Don Álvaro, en un ataque de locura, se suicida lanzándose desde un peñasco.



La versificación en la obra


El drama contiene 2275 versos que van desde la escena V de la jornada primera hasta la escena número nueve de la quinta jornada. La versificación es irregular y aparece en los momentos argumentalmente relevantes mientras que la prosa se usa en los cuadros costumbristas. Sin embargo encontramos algunas excepciones: la escena final de la primera jornada, escrita en prosa rápida y con insultos.

Marqués.-(A su hija.) Quita mujer inicua. (A Curra, que le sujeta el brazo.) Y tú, infeliz, ¿osas tocar a tu señor? (A los criados.) Ea, echaos sobre ese infame, sujetadle, atadle...
Don Álvaro.-(Con dignidad.) Desgraciado el que me pierda el respeto. (Saca una pistola y la monta.)
Doña Leonor.- (Corriendo hacia Don Álvaro.)¡Don Álvaro!...¿Qué vais a hacer?

La otra excepción en el uso de la versificación se da en las dos últimas escenas de la obra.

Don Álvaro.- (Retrocediendo horrorizado por la montaña abajo.) ¡Una mujer!... ¡Cielos!... ¡Qué acento! ¡Es un espectro!... ¡Imagen adorada!... ¡Leonor! ¡Leonor!
Don Alfonso.- (Como queriéndose incorporar.) ¡Leonor! ¿Qué escucho? ¡Mi hermana!...
Doña Leonor.- (Corriendo detrás de Don Álvaro)¡Dios mío! ¿Es Don Álvaro?... Conozco su voz... Él es... ¡Don Álvaro!
Don Alfonso.- ¡Oh furia!... Ella es...¡Estaba aquí con su seductor!... ¡Hipócritas!...¡¡Leonor!!

Asimismo la prosa y el verso no se suelen mezclar en las escenas aunque haya contadas excepciones (escena séptima de la primera jornada y escena número nueve de la jornada quinta). No entran dentro de estas excepciones las seguidillas del comienzo de la segunda jornada.

Encontramos una gran variedad de metros en esta obra como por ejemplo la silva1, el sexteto lira2 o la décima3; como ejemplo de este última valga la tercera escena de la tercera jornada, el monólogo de Don Álvaro.

Don Álvaro (Solo.)

¡Qué carga tan insufrible
es el ambiente vital
para el mezquino mortal
que nace en sino terrible!
¡Qué eternidad tan horrible
la breve vida! Este mundo,
¡qué calabozo profundo
para el hombre desdichado
a quien mira el cielo airado
con su ceño furibundo!

Aún así podemos ver claramente dos formas métricas dominantes que son las redondillas (estrofa de cuatro versos octosílabos que puede tener tanto rima asonante como consonante)y los romances octosílabos (sin número definido de versos que rima en los pares con asonancia mientras que los impares quedan libres) con cambios en la rima frecuentemente para evitar la monotonía.



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1. Silva: estrofa compuesta por endecasílabos y heptasílabos de rima irregular.
2. Sexteto lira: combinación métrica de seis versos de siete y once sílabas que tiene rima consonante alterna en los cuatro primeros versos y los dos últimos riman entre sí.

3. La décima: estrofa de diez versos octosílabos y rima consonante.
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* Para los datos sobre el autor se ha usado como bibliografía: RIVAS, Duque de: Don Álvaro o la fuerza del sino. Ed. Alberto Sánchez, Cátedra, 2008, Madrid

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