Sobre el autor*
Ángel de Saavedra y Ramírez de Baquedano nació en
Córdoba el 10 de marzo de 1791. Mientras estudiaba en Madrid su
vocación literaria se despertó. Tuvo una intensa vida militar y
también ejerció como político, representante de Córdoba en las
Cortes de 1822 como liberal exaltado. Finalmente fue desterrado
cuando se reinstauró la monarquía absolutista de Fernando VII. En
1833, a la muerte de este monarca, se emitió una amnistía que le
permitió volver a España diez años después de se exiliado. Vuelve
a la política y se dedica también a la diplomacia. Se convierte en
presidente de la Real Academia de la Lengua en 1862. Falleció en
Madrid tres años después.
Sobre Don Álvaro o la fuerza del sino
Don Álvaro es un hombre venido de las Indias cuyo
origen no está muy claro para nadie pero esto no es impedimento para
que sea admirado por la gran mayoría del pueblo sevillano. Se
enamora de Doña Leonor, hija del marqués de Calatrava, que se opone
totalmente al matrimonio entre la pareja. Ante esta situación, los
enamorados planean una fuga que no sale como lo tenían previsto ya
que el marqués fallece accidentalmente al dejar caer Don Álvaro la
pistola que llevaba, ya que no quería pelear.
Doña Leonor es retirada en penitencia a la sierra
cordobesa y Don Álvaro, creyéndola muerta, huye a Italia. Allí,
donde se ha creado un buenísima reputación, es descubierto por
Carlos de Vargas, primogénito del marqués de Calatrava. Se
enfrentan en duelo y Don Carlos muere, Don Álvaro es detenido por
ello pero consigue liberarse durante el inesperado ataque del
ejército enemigo. Vuelve a España y se hace religioso. Después de
cuatro años, el otro hijo del marqués de Calatrava, Alfonso de
Vargas, lo encuentra. Se baten en duelo y Alfonso cae herido de
muerte. Don Álvaro pide ayuda en una ermita cercana y de allí sale
Doña Leonor.
Finalmente, Alfonso piensa que los dos estaban de
acuerdo y con sus últimas fuerzas apuñala a su hermana cuando esta
se acerca a socorrerle. Ante esta situación, Don Álvaro, en un
ataque de locura, se suicida lanzándose desde un peñasco.
La versificación en la obra
El drama contiene 2275 versos que van desde la escena V
de la jornada primera hasta la escena número nueve de la quinta
jornada. La versificación es irregular y aparece en los momentos
argumentalmente relevantes mientras que la prosa se usa en los
cuadros costumbristas. Sin embargo encontramos algunas excepciones:
la escena final de la primera jornada, escrita en prosa rápida y con
insultos.
Marqués.-(A su hija.) Quita mujer inicua. (A
Curra, que le sujeta el brazo.) Y tú,
infeliz, ¿osas tocar a tu señor? (A los criados.) Ea, echaos
sobre ese infame, sujetadle, atadle...
Don Álvaro.-(Con dignidad.) Desgraciado el que
me pierda el respeto. (Saca una pistola y la monta.)
Doña Leonor.- (Corriendo hacia Don Álvaro.)¡Don
Álvaro!...¿Qué vais a hacer?
La otra excepción en el uso de la versificación se da
en las dos últimas escenas de la obra.
Don Álvaro.- (Retrocediendo horrorizado por la
montaña abajo.) ¡Una mujer!... ¡Cielos!... ¡Qué acento! ¡Es
un espectro!... ¡Imagen adorada!... ¡Leonor! ¡Leonor!
Don Alfonso.- (Como queriéndose incorporar.)
¡Leonor! ¿Qué escucho? ¡Mi hermana!...
Doña Leonor.- (Corriendo detrás de Don
Álvaro)¡Dios mío! ¿Es Don Álvaro?... Conozco su voz... Él
es... ¡Don Álvaro!
Don Alfonso.- ¡Oh furia!... Ella es...¡Estaba aquí
con su seductor!... ¡Hipócritas!...¡¡Leonor!!
Asimismo la prosa y el verso no se suelen mezclar en las
escenas aunque haya contadas excepciones (escena séptima de la
primera jornada y escena número nueve de la jornada quinta). No
entran dentro de estas excepciones las seguidillas del comienzo de la
segunda jornada.
Encontramos una gran variedad de metros en esta obra
como por ejemplo la silva1, el sexteto lira2 o
la décima3; como ejemplo de este última valga la tercera
escena de la tercera jornada, el monólogo de Don Álvaro.
Don Álvaro (Solo.)
¡Qué carga tan insufrible
es el ambiente vital
para el mezquino mortal
que nace en sino terrible!
¡Qué eternidad tan horrible
la breve vida! Este mundo,
¡qué calabozo profundo
para el hombre desdichado
a quien mira el cielo airado
con su ceño furibundo!
Aún así podemos ver claramente dos formas métricas
dominantes que son las redondillas (estrofa de cuatro versos
octosílabos que puede tener tanto rima asonante como consonante)y
los romances octosílabos (sin número definido de versos que rima en
los pares con asonancia mientras que los impares quedan libres) con
cambios en la rima frecuentemente para evitar la monotonía.
_____
1. Silva: estrofa compuesta por endecasílabos y
heptasílabos de rima irregular.
2. Sexteto lira: combinación métrica de seis versos de
siete y once sílabas que tiene rima consonante alterna en los cuatro
primeros versos y los dos últimos riman entre sí.
3. La décima: estrofa de diez versos octosílabos y
rima consonante.
_____
* Para los datos sobre el autor se ha usado como bibliografía: RIVAS, Duque de: Don Álvaro o la fuerza del sino. Ed. Alberto Sánchez, Cátedra, 2008, Madrid
___________
En este blog, la mayor parte de las imágenes pueden encontrarse por Internet y no poseo los derechos de ninguna de ellas. Asimismo, para respetar las fuentes, he vinculado cada imagen a la web de donde ha sido tomada. Haz click sobre cada imagen y se te redirigirá a su fuente.
___________
En este blog, la mayor parte de las imágenes pueden encontrarse por Internet y no poseo los derechos de ninguna de ellas. Asimismo, para respetar las fuentes, he vinculado cada imagen a la web de donde ha sido tomada. Haz click sobre cada imagen y se te redirigirá a su fuente.
No hay comentarios:
Publicar un comentario