miércoles, 25 de junio de 2014

Poder y violencia en "La paz perpetua" II

Ya en una entrada anterior comentamos por encima las circunstancias violentas que envolvían la creación de la obra y cómo se manifestaba de múltiples modos desde el comienzo mismo de la obra.


A lo largo de toda la obra, los rasgos que comentamos en la otra entrada se mantienen, como la violencia verbal e incluso la física. Pero además vemos una más clara manifestación del poder y de la presión que ejerce.

ODÍN: "Mucho músculo, pero tiene menos calle que Venecia."
JOHN-JOHN: ¿Que tengo menos calle que Venecia, eso dice el muy cabrón? ¿Qué quiere decir con eso?
ODÍN: Venecia. Esa ciudad sin calles, toda agua.
JOHN-JOHN: En el colegio no dábamos geografía. Será hijodeputa... Pero ¿qué quiere decir con eso?
ODÍN: Que eres un primavera. Un panoli. Eso va diciendo de ti.
JOHN-JOHN: Hijodelagranputa...
ODÍN: Ese tipo es una hiena. ¿Sabes por qué te ha dicho lo de las cámaras? Quiere privarte de tu mayor virtud: el instinto. Sabe que está perdido si te dejas guiar por tu instinto. ¿Qué te pide tu instinto?
JOHN-JOHN: Matarlo
ODÍN: Quiero verlo a tus pies, con el cuello partido, desangrándose.

Aunque ya vimos como dos de los protagonistas presionaban al más débil físicamente, Enmanuel, aquí veremos la presión que ejercen los poderes gubernamentales y bajo qué principios.

Tras pasar las tres pruebas, y sin que hayan llegado los jefes a una decisión final sobre el elegido, llegan a la última y decisiva prueba: una serie de preguntas que les hace Casisus sobre sus principios.

Aquí es la parte que nos induce más a una profunda reflexión sobre nuestros principios y sobre los principios de la sociedad.

Odín es una especie de mercenario, no tiene principios ni valores, se vende al que mejor le pague y no se mete en discusiones morales.

John-John no se mete tampoco pero porque intelectualmente no puede. Es poco más que un botarate aborregado que sólo sabe hacer lo que le dicen, sin plantearse siquiera si está bien o mal.

Sin embargo, Enmanuel sí que se plantea la moralidad de lo que se le ordena y esto le lleva a la muerte. Prefiere morir defendiendo lo que cree que es justo antes que sobrevivir o vivir bien manteniéndose en una especie de estado de ataraxia e indiferencia.

Ahora cabe preguntarnos qué habríamos hecho nosotros en una situación similar, y entonces es cuando entra en juego la profundidad y el verdadero significado del discurso del Humano.

ENMANUEL: Usted lo ha dicho: si tocamos a ese hombre, justificaremos su tenebrosa visión del mundo. Usted lo ha dicho: ¿en qué nos distinguiremos de él, si despreciamos la ley? Si ese hombre no tiene derechos, también los suyos están en peligro. 
[...]
HUMANO: ¿Qué derechos habría sin nosotros?, ¿qué democracia? [...] El parlamento no conoce nuestro presupuesto, ni nuestra plantilla, ni nuestra agenda, pero cada día salvamos la democracia. ¿La ley? Amamos tanto la ley que, aunque quizá ese hombre quiera destruirla, lo tratamos conforme a la ley. Siempre que ello sea compatible con nuestra primera misión, que es precisamente defender la lay. Y es que, para salvar la ley, quizá sea excepcionalmente necesario suspenderla.  [...] ¿Valores? La vida, ¿no le parece un importante valor? Los derechos de ese hombre, ¿son más valiosos que el derecho a la vida de un inocente? Pero ¿y si el fuese inocente? [...] ¿No es una apuesta demasiado alta, poner vidas en peligro solo porque ese hombre quizá no sea culpable? [...] En su lugar ellos no vacilarían. [...] Mañana, cuando el peligro pase, nos juzgarán escandalizados los mismos hipócritas que hoy cierran los ojos. Nosotros no buscamos excusas, y aceptaremos el castigo que los fariseos nos impongan. Haremos lo que haya que hacer, aunque nos escupan y nos condenen.  [...] La humanidad está en peligro, no nos abandonen. Estamos luchando contra animales.
ENMANUEL: Vencerán si nos hacen actuar como animales. [...] Déjeme hablar con ese hombre. Encontraré las palabras.
HUMANO: Hay vidas en juego. ¿Cuántas está dispuesto a sacrificar a sus palabras? [...]
Hace una señal a John-John y a Odín, que van hacia la puerta B. Pero Enmanuel les cierra el paso, protegiendo la puerta. John-John y Odín amenanzan a Enmanuel, que no cede. John-John y Odín atacan a Enmanuel. Enmanuel muere.


Nos obsesiona nuestra seguridad y la de nuestros seres queridos, ciertos actos nos parecen inmorales, pero muchas veces no nos importa actuar en contra de nuestra propia moralidad para defendernos y vulnerar los derechos de otras personas. ¿Hasta qué punto es eso aceptable?

Además, desde las esferas de poder se toman medidas que muchas veces nos harían llevarnos las manos a la cabeza; sin embargo, puede que sea gracias a esa medidas por lo que podemos vivir con la seguridad que hoy tenemos. ¿Acaso no agradecemos el no vivir sin miedo constante como se vive en otros países?

Son demasiadas las preguntas que se podrían plantear, y si nos ponemos en “conspiranoicos”* y pensamos en las medidas que toman los gobiernos y que no salen en los telediarios y cuyas asignaciones presupuestarias no son reflejadas para mantener su anonimato, como se da el caso en el libro, son más las posibilidades que se abren delante de nosotros.

Un ejercicio del poder más allá del poder establecido, aunque sea por una buena causa. Vulneración de las leyes y los derechos de los ciudadanos según decidan unos pocos. ¿Acaso no puede esto dar tanto miedo y ser tan peligroso en cierto modos como la amenaza manifiesta de atentado? ¿Y si llegase un momento en que somos nosotros los sospechosos?

Pongámonos en el caso, no en el del ciudadano que quiere que su gobierno le de seguridad, sino en el lugar del sospechoso. Pensemos en que nosotros, los acusados, somos en realidad inocentes pero vulneran nuestros derechos como seres humanos para asegurar la paz y la tranquilidad de otros.

No hay una respuesta para todas estas cuestiones, las preguntas se quedan en el aire y en nosotros. Precisamente eso es lo que quiere Mayorga con esta obra. Plantear cosas para que el espectador piense y llegue a sus propias conclusiones.

Lo que sí queda claro es el reflejo de la violencia tanto a pequeña escala, entre individuos iguales, como la presión que ejercen las figuras de poder sobre nosotros y cómo, el enfrentarnos y oponernos a ellas puede llevarnos incluso a la muerte, en tanto que solo nos verían como un obstáculo para sus objetivos.

Y si la obra nos lleva a plantearnos tantas cosas es que verdaderamente nos hemos sentido identificados con los personajes, lo que, teniendo en cuenta cómo son, no puede decirse que diga mucho en nuestro favor como personas.
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* Término de acuño muy reciente, sobre todo en foros de Internet. Conspiración+Paranoico. Se usa para referirse a aquellas personas paranoicas con tendencia a pensar que hay una conspiración detrás de casi todo lo que sucede, ya sea por parte de los gobiernos de distintos países o bien de organizaciones privadas muy poderosas y que controlan todo, incluido a la población.


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